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Durante décadas, Arnold Schwarzenegger fue uno de los grandes nombres de Hollywood y llegó a cobrar cifras millonarias por sus películas. Sin embargo, uno de los negocios más rentables de toda su carrera surgió de una apuesta completamente diferente: aceptar prácticamente no cobrar por protagonizar Los gemelos golpean dos veces a cambio de quedarse con una parte de las ganancias.

Por aquellos años, la industria tenía una imagen muy definida del actor. Schwarzenegger se había convertido en sinónimo de acción gracias a personajes imponentes y películas que explotaban su fortaleza física. Títulos como Terminator, Conan, el Bárbaro, Desafío Total y Perseguido habían contribuido a construir ese perfil.

El problema apareció cuando quiso probar suerte en un género completamente distinto. Schwarzenegger estaba convencido de que podía funcionar en la comedia, pero los estudios no tenían la misma seguridad. Después de verlo durante años como un héroe de acción, existían dudas sobre la reacción del público al encontrárselo intentando hacer reír.

Quien sí confió en esa faceta fue Ivan Reitman, director de Los cazafantasmas, quien terminó poniéndose al frente de Los gemelos golpean dos veces. La película reunió a Schwarzenegger con Danny DeVito para contar la historia de dos hermanos gemelos completamente opuestos que se reencuentran después de haber estado separados.

"Un hombre físicamente perfecto pero ingenuo busca a su hermano gemelo, perdido hace tiempo; los disparates se suceden cuando el gemelo resulta ser todo lo contrario: un ladronzuelo de poca monta".

Embed - LOS GEMELOS GOLPEAN DOS VECES 1988 Trailer en castellano La arriesgada propuesta de Arnold Schwarzenegger

Schwarzenegger entendía las dudas que podía generar su cambio de registro. Hasta ese momento había demostrado ser una figura capaz de llevar grandes producciones de acción a la taquilla, por lo que para los estudios resultaba mucho más seguro continuar ofreciéndole proyectos de ese estilo.

El propio actor explicó años después cómo veía aquella situación y por qué decidió asumir personalmente parte del riesgo.

"Estaba convencido que iba a triunfar en una comedia, pero también entendía el problema al que se enfrentaban los estudios de cine. Ellos veían mis cómo mis películas eran una máquina de hacer dinero, por lo que era natural buscarme para ofrecerme otra cinta de acción. (...) Entiendo que esto es lo que el público quiere que haga".

Para despejar las dudas alrededor del proyecto, Schwarzenegger tomó una decisión poco habitual para una estrella de su nivel: renunciar a un gran salario inicial y apostar directamente por el rendimiento de la película.

El acuerdo involucró también a Danny DeVito e Ivan Reitman. En lugar de recibir los elevados honorarios que podrían haber negociado, los tres aceptaron quedarse con una participación del 45% de la película y beneficiarse posteriormente de sus ingresos.

"Dejadnos que Danny (DeVito), Ivan (Reitman) y yo seamos propietarios del 45% del film. Sentí: ¿por qué alguien tendría que pagarme cuando no sabían seguro si iba a funcionar? Yo asumo el riesgo, tú tomas el riesgo. Asumamos el riesgo todos y vayamos todos a trabajar. Creo que todos ganamos más dinero aquí que con cualquier cosa que hayamos hecho, a pesar de que yo he cobrado 30 millones de dólares en algunas películas".

La estrategia significaba que buena parte de sus ingresos dependerían de lo que sucediera después del estreno. El acuerdo contemplaba ganancias provenientes de diferentes vías, entre ellas la taquilla, los derechos televisivos y otros negocios vinculados con la producción.

Arnold Schwarzenegger en Gemelos El riesgo que terminó convirtiéndose en una fortuna

La apuesta resultó mucho mejor de lo esperado. Con un presupuesto cercano a los 14 millones de dólares, Los gemelos golpean dos veces consiguió recaudar más de 216 millones en todo el mundo. A eso se sumó la extensa vida comercial que tuvo posteriormente gracias a sus emisiones televisivas.

El éxito terminó demostrando que Schwarzenegger podía alejarse de las armas y las escenas de acción sin perder su capacidad para atraer al público. Pero, además, convirtió aquel particular acuerdo económico en uno de los negocios más importantes de su trayectoria.

El propio actor aseguró que con esta película terminó ganando más dinero que con otros proyectos por los que había recibido salarios de hasta 30 millones de dólares. La operación resultó tan beneficiosa para sus protagonistas y su director que, según Schwarzenegger, los estudios nunca volvieron a ofrecerle un acuerdo de características similares.

De esta manera, una película que inicialmente despertaba dudas por mostrar al protagonista de Terminator en una faceta completamente diferente terminó siendo un enorme éxito comercial. Schwarzenegger asumió el riesgo de cobrar lo mínimo y apostar por las ganancias futuras, una decisión que terminó reportándole más dinero que algunos de los mayores sueldos de su carrera.